La investigación por la venta de éxtasis y otras drogas sintéticas recién comienza. La Policía de Tucumán analiza varias pistas para determinar cuál era su verdadero alcance. Por la cantidad y variedad de estupefacientes secuestrados, los investigadores sospechan que los detenidos podrían ser apenas un eslabón de una cadena mucho más extensa.
Los pesquisas buscan confirmar si Enrique Sánchez Loria también se dedicaba a la producción de este tipo de sustancias. En el allanamiento realizado el sábado encontraron productos químicos que podrían haber sido utilizados para elaborar tusi. Además, el fiscal José Sanjuán destacó el secuestro de más de 1.000 recipientes destinados al fraccionamiento de dosis, sustancias como ketamina y cafeína, y una hoja en la que figuraba una especie de receta para mezclar esos componentes, entre otros elementos de interés para la causa.
“Es la primera vez que vemos algo de esta magnitud en Tucumán. Nunca habíamos secuestrado tanta cantidad de droga sintética ni detectado un lugar con estas características”, remarcó el comisario Jorge Nacusse, titular de la Dirección General de Drogas Peligrosas.
Otra de las incógnitas que surgieron a partir de este procedimiento es determinar cuál era el destino de las sustancias decomisadas, especialmente del éxtasis. Según indicó la auxiliar fiscal Elina González, dentro de una bolsa plástica encontraron una anotación con una cifra: “1.500 Pablo Escobar”. Las pastillas secuestradas tenían grabado el rostro del narcotraficante colombiano, por lo que los investigadores sospechan que el detenido habría manejado esa cantidad de comprimidos. La pregunta es inevitable: si sólo se incautaron unas 500 unidades, ¿qué ocurrió con las otras 1.000?
Hipótesis
Los pesquisas manejan dos hipótesis. La primera es que Sánchez Loria podría haber comercializado esta droga en distintas provincias. La segunda es que mantenía un importante stock para abastecer la demanda generada por las numerosas fiestas electrónicas que se realizaron en Tucumán durante los últimos meses.
Cómo era la operación de venta de drogas sintéticas en TucumánEl principal acusado cometió un error poco frecuente en investigaciones de este tipo. Tenía separadas varias dosis con la identidad, dirección y teléfono de los supuestos compradores. La mayoría de ellos, cuyos nombres permanecen bajo reserva por cuestiones legales, habrían adquirido pequeñas cantidades para consumo personal durante esos eventos, por lo que no serían perseguidos penalmente. Sin embargo, también aparecieron personas que habrían reservado cantidades considerablemente mayores. Los investigadores analizan la posibilidad de citarlas para que declaren como testigos.
Histórico golpe a la venta de éxtasis y otras drogas sintéticas en TucumánLas investigaciones abiertas en Tucumán durante los últimos años por comercialización de drogas sintéticas tenían un denominador común: los involucrados eran organizadores o mantenían algún tipo de vínculo con productores de fiestas electrónicas. Durante la audiencia realizada ayer, la representante del Ministerio Público señaló que el principal acusado, de acuerdo con las tareas de ciberpatrullaje realizadas, también estaría relacionado con ese ambiente.
Otro dato que no pasa inadvertido y que está siendo analizado por los investigadores es la situación del otro procesado, Nicolás Avellaneda. El acusado de haber participado en la comercialización de drogas reconoció durante la audiencia que trabaja para una empresa de seguridad privada. Cabe recordar que, por un protocolo acordado tiempo atrás entre autoridades provinciales, organizadores y productores de fiestas electrónicas, la seguridad dentro de los predios donde se realizan estos eventos queda bajo responsabilidad de personal privado.
Drogas sintéticas: las causas por éxtasis siempre tuvieron un proceso lento y polémicoEse dato despertó especial interés entre los investigadores, que buscan determinar si existe alguna conexión entre la actividad laboral del acusado y la presunta maniobra de comercialización de estupefacientes. Al cierre de esta edición, la Policía allanaba el domicilio de Avellaneda.